La respuesta sigue ante usted, pero no la ve. En consecuencia una buena actitud de éxito hacia los turistas nos dará el éxito que buscamos.
Los expertos llaman a la Actitud, la palabra mágica, la más importante dado los resultados que obtenemos en la vida de nuestro lenguaje, oral o corporal, y de cualquier otro. La Actitud se define como: la posición o talento que indica acción, sentimiento o humor de ánimo. Y son nuestras acciones, sentimientos o estados de ánimo o humor, los que determinan las acciones sentimientos o humor de las demás personas hacia nosotros. Exactamente, qué es lo que esto significa. Que todo funciona según la “Ley de Causa y Efecto”.
Una buena actitud conlleva a unos buenos resultados, una mediana actitud a unos medianos resultados y una mala actitud a unos malos resultados. Todo parece sencillo pero no lo es, tampoco es tan fácil. Para muchos de nosotros el aprendizaje de este nuevo hábito significa, tiempo. Pero una vez dominado, su vida cotidiana se volverá tan diferente como salir de la oscuridad a la luz del día.
Para desarrollar una buena actitud hacia los demás en general, cada uno de nosotros debe primeramente desarrollar una buena actitud hacia sí mismo. No podemos dar a los demás lo que no tenemos. Existe un área de enorme potencial sin desarrollar dentro de nosotros. Una gran reserva de talento y habilidad que habitualmente no acertamos a usar. La actitud es el reflejo de la persona, lo que sucede dentro, se muestra por fuera. De ahí que el mundo no tiene favoritos es impersonal. No le importa quién triunfa o quién fracasa, no le importa si cambiamos o no. Nuestra actitud hacia la vida no afecta al mundo ni a la gente que vive en él, tanto como nos afecta a nosotros mismos.
El párrafo: “la vida es aburrida sólo para la gente aburrida” ¡esto es verdad! Podría haber dicho, la vida es interesante sólo para la gente interesante, o para la gente de éxito. Lo que trato de transmitir es que usted, debe primero, convertirse mentalmente, desde el punto de vista de la actitud, en eso que desea obtener. El gran filósofo alemán Goethe lo explicaba así: “Antes de hacer algo, debe usted ser algo (primero).
Cuando un famoso y exitoso restaurador fue interrogado por un periodista sobre ¿Cuándo se convirtió en un hombre de éxito? Cesar Ritz (1850-1918) le dijo: “Yo empecé a tener éxito cuando dormía en los bancos de un parque. Sabía lo que tenía que hacer, y sabía que lo iba hacer”. Su actitud fue la del éxito. La de esperar al éxito antes de que los resultados tangibles de dicho éxito se materializaran. Desde muy joven ocupó todos lo puestos posibles en un hotel, hasta que fue nombrado Gerente del Gran Hotel Nacional de Lucerna, uno de los mejores de su tiempo. Ritz mejoró todos los servicios del hotel, del restaurante a las habitaciones a las que proveyó de su correspondiente cuarto de baño, modernizó sus instalaciones, y creó un nuevo concepto de la administración y del servicio hotelero.
Tal vez encuentre a su alrededor personas con suerte. Todas las cosas que le suceden son buenas y maravillosas. Usted también será una persona en potencia, con suerte, si durante los próximos treinta días actúa; hacia el mundo, hacia todo y hacia todos con los que tenga contacto; con una actitud que represente la clase de resultado que desea obtener.
Si el resultado que desea es más éxito en lo que está haciendo, actúe como si ya estuviera en posesión del éxito en lo que busca. Si desea que los demás le traten con admiración y respeto, trate a los demás con admiración y respeto, antes.
Durante los próximos treinta días, trate a todas las personas, a los viajeros que nos visitan, con los que tenemos contacto, como si fueran las personas más importantes de la tierra. Y hágalo por estas excelentes razones:
Primero: Por lo que a una persona concierne, ella es la más importante de la tierra. Nunca hará que esa persona lo admita, pero así es como se siente esa persona, también como turista. Segunda: Porque ésta es la forma en que debe tratarlo y en la que debe tratar a todos los seres humanos. ¿Y por qué les tengo que tratar a todos por igual; al abogado, al director, al portero, al cartero, o al jardinero; con el mismo respeto que el que tenemos para nuestro mejor amigo o, con nuestro mejor cliente? Porque al tratar a todos de la misma forma, formamos el hábito adecuado y aminoramos el sentimiento de maltrato a los turistas, ¿acaso podría decirme que una persona es más importante que otra y en qué? Debemos crear una clase de hábito que redunde automáticamente en nuestra ventaja competitiva. Los resultados nos asombrarían.
Pues no hay nada en el mundo que los hombres, mujeres y niños necesiten más que tener la sensación de que son importantes. Que se les necesita y que se les respeta. Darán su cariño su afecto y su negocio a la persona que les llene esa necesidad.
Recordar que antes de que una persona pueda lograr la clase de vida que desea, o puede convertirse en esa clase de individuo, debe: Pensar, hablar, caminar y conducirse en todos los asuntos, como se conduciría la persona que desea llegar a ser, con una buena actitud hacia el éxito.
Antonio Pastor
AIPET (Asociación Iberoamericana de Periodistas Especializados y Técnicos)