Adeje 16 de Diciembre de 2008
Una Constitución incumplida
El Partido Comunista Español co-firmante de la Constitución Española
ha retirado su firma da la Carta Magna, que Santiago Carrillo suscribió
en el 1978. Esto es lo que comunica la nota de la secretaría del Partido Comunista Español del 6 de este mes y de la cual poquísimos diarios han dado noticia.
Una noticia que en su día, cuando las plazas del país estaban llenas de militantes y simpatizantes, habría asustado a la monarquía y el entorno de partidos constitucionalistas. También hoy, a pesar del silencio de todos, podría ser una alarmante señal para el sistema monárquico - constitucional que desde algún tiempo está siendo blanco de muchos ataques.
Es posible que esta posición del PCE penetre con contundencia dentro de la agrupación de Izquierda Unida de la cual los comunistas son parte muy importante aunque no determinante.
Todavía lo que podría figurar como un acto dedicado a la limitada platea de IU en un juego estratégico después de su último congreso, resulta, en realidad, un acto muy motivado y difícilmente criticable no sólo al interior del partido sino también para todo el mapa de centro izquierda, por cierto no pequeño y desde siempre antimonárquico y para cuantos no comparten la afirmación de Zapatero “que la Constitución no prima sobre los demás problemas”.
No es posible estar de acuerdo con la afirmación del Presidente del Gobierno a la luz de los nulos resultados conseguidos en estos últimos treintas años. Un plazo de tiempo en el curso del cual la Constitución misma ha roto la realidad de todos los días y de esta rotura ha tomado buena nota el PCE denunciando la quiebra de esta institución.
Para afirmar esto no es necesario ser comunista o simpatizante de este partido político. No solamente desde el PSOE y la izquierda más radical, igualmente desde los demás partidos si por una vez dejasen aparte el oportunismo, resultaría evidente cómo los principios básicos sobre los cuales se construyó la Carta Magna, es decir la Libertad, la Igualdad y la Justicia Social, no han logrado una plena aplicación.
Desde esta consideración nace la preocupación y desde la preocupación la invitación para todos los demócratas por la reforma de la Carta Magna. Una reforma desde una posición claramente republicana al considerar que “los ordenamientos jurídicos que regulan nuestra monarquía”, objetivamente, han imposibilitado su pleno cumplimento.
Resulta difícil negar la evidencia que “no es suficiente con que la Constitución recoja el derecho a una pensión digna para evitar la pobreza en los últimos años de nuestras vidas, ni que figure que todos somos iguales ante la Ley. No tiene ningún valor efectivo que se proclame el derecho a la vivienda o la subordinación de la riqueza de unos pocos al interés general, nada de esto ni otras cuestiones sirven en la práctica si tras estos planteamientos expresados en artículos de la Constitución no existe la voluntad política de que se apliquen”. Lo ha imposibilitado principalmente la presencia de una monarquía que, por propio interés, por la conservación de sus privilegios, nunca ha velado por su cumplimiento.
Esta reafirmación de la voluntad de cambiar democráticamente la Constitución, teniendo en cuenta que puede amalgamar muchas corrientes de pensamiento progresista, abriría una fractura en la sociedad española por la radicalización, en esto treintas años, de un sentimiento de agradecimiento al Rey por haber conseguido la unidad de los españoles alrededor de esta Carta Magna.
Una carta, no lo olvidamos, escrita con la sangre de los mártires muertos bajo el régimen de Franco. Don Juan Carlos ha prometido su cargo sobre los principios del franquismo, y bajo la designación del Caudillo, nunca se sometió a un veredicto electoral popular el modelo de la jefatura del estado.
Benito Capone