La ocasión fue propicia, para quien como yo, sigue interesándose por la política local, y por lo tanto aproveché el momento para sondear, cómo no, algún aspecto del pasado y, sin abrir la caja de los truenos, intentar captar algo interesante y nuevo para el futuro.
Como siempre Don Ricardo se mostró muy gentil conmigo, también cuando me informó que se había interesado por lo que había escrito, y que en general compartía mucho de lo que yo decía. Por lo tanto resultaba de recibo por mí parte preguntarle “¿También cuando te critico? La respuesta fue tan clara, que más no podía ser. “Si no te respondo quiere decir que comparto”
Fue un encuentro cordial, como casi todos los encuentros que he tenido con este ex administrador, aunque siempre tenía muy poco tiempo para mí y mi AAVV de Playa Paraíso y siempre me enviaba a la Concejala Luz de León.
Fue precisamente tocando el caso de Playa Paraíso que me expresó su sorpresa, al saber que alguien le había quitado llave y local a esta asociación. Su sorpresa fue inferior a la mía, tanto, que le imputé a él la responsabilidad de habernos dado las llaves, haber enviado a Luz de León a presenciar la primera convocatoria de los vecinos y 15 días después quitarnos llaves y local.
Don Ricardo me dio su palabra de honor, prometió que él nunca habría hecho esto después de tanto trabajo que le costó conseguir este local de forma sustancialmente gratuita y que él no estaba al tanto del cierre. No obstante, mi fe en las palabras de los políticos seguía siendo muy baja, baja aunque no tenía motivo para dudar de sus palabras al ver la cara que ponía este hombre.
Indagando los dos sobre cómo puede haber ocurrido este raro comportamiento por parte del ayuntamiento, llegamos a la conclusión que hubo una mano negra detrás de toda esta operación. Se individuó asimismo la persona que habría tenido interés en maniobrar de esta forma el asunto.
Primero se descartó de responsabilidad de la señora Luz de León por el simple motivo de que por su trabajo para que la AAVV de Playa Paraíso se consiguiera este local, la ponía en buenas luces. Pero permanecía el hecho que todos los documentos e intervenciones relacionados con esta asociación y su local provisional portaban la firma de esta Concejala que no tenía, además, autonomía de decisión en la materia Por lo tanto, alguien sobre de ella había movido las riendas, obligando a esta Concejala a figurar en primer plano, quedando ella tras las bambalinas.
Cuando llegué a mi casa, saqué toda la documentación en mis manos para analizar desde este nuevo punto de vista la situación.
Nuestra sospecha, la de Ricardo Moreno y mía, empezó a tomar cuerpo y consistencia: la persona que decidió quitarnos la llaves del local y, después, impedir su utilización como proponía la AAVV de Playa Paraíso tenía nombre propio: “señora” Carmen Nieves Rodríguez Fraga, la cual mantuvo al margen de todo este guirigay, al primer teniente de alcalde que había buscado, contratado y consignado el local para los vecinos, utilizando una concejala para no figurar.
Ahora bien, todo el mundo sabe que sigo insistiendo acerca de la ruina que ha comportado y sigue sufriendo este ayuntamiento por la presencia de la Marquesa. Todo lo que hizo, en general, lo hizo mal, pero que muy mal, y los hechos están a luz del sol. Lo que hizo seguramente no fue por el interés de este Ayuntamiento, ni mucho menos por el provecho de este pueblo, como demuestra una vez más este entramado sin sentido, pero que resulta real y al estilo de la más pura maldad que siempre ha caracterizado la vida pública de esta señora. ¿Y por qué en contra de este barrio?
Pero el responsable máximo de esta y mucha más negatividad es el hermano Marques Fraga, que como dicen quien lo ha conocido desde cerca y sigue frecuentándolo, cada vez que se habla de este asunto, baja la testa de un lado y se cierra en un insondable silencio. Evita, este hombre que debía guiar a un importante pueblo, cualquier asunto que pueda turbar su tranquilidad interior y mental. Aquí sí es donde no debería “temblarle el pulso” y donde, al revés, se porta como un conejito, como afirmó un obrero de la antigua sociedad de limpieza.
Ahora espero de verdad que esta señora me denuncie a un juez, por falsedad o algo por el estilo, así que se podrán aclarará antes los tribunales muchas cositas.
¿Acepta señora este desafío?
Si no lo acepta, usted dará confirmación que lo denunciado es la pura verdad.
“¿Quo usque tandem abutere, Catalina (Carmen Nieve), patientia nostra?” Cicerone.
Benito Capone