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Tenerife 25 de Octubre de 2008
Los miembros de la justicia española
no son dioses del Olimpo
Se encuentra una persona en la Plaza de la Villa de París,
en Madrid, en concreto en el Palacio de las Salesas, una tarde
de invierno cualquiera, y en cualquier año, independientemente de su condición de hombre o mujer, discurre nervioso por el pasillo de los pasos perdidos, son casi las nueve de la noche, y él se encuentra en el edificio desde la cinco tarde, su mente la tiene en el interior de la Sala, ¿qué pasará esa tarde noche con él?
De pronto su pensamiento se ve interrumpido, acaban de abrir la puerta de la saleta y un ujier con la levita y tono serio y cansino recita unos nombres, nuestro protagonista oye mencionar el suyo, ha logrado su fortuna, acaba de formar parte del Grupo de los elegidos y siente que sobre sus hombros ha caído la púrpura, e inmediatamente piensa, empleo estable, consideración social e impunidad absoluta, independientemente de cual sea mi hacer no tengo que preocuparme más, se dice a sí mismo.

Esta reflexión es la que se hacen la mayoría de hombres y mujeres que aprueban el simple examen de acceso a los Cuerpos que, ellos consideran, de élite de la Administración de Justicia, pues con un simple cantar temas en una hora afortunada pasan a ocupar un lugar en el Parnaso como Dioses del Olimpo, y además gozan de una irresponsabilidad absoluta ante los que eran hasta ayer sus mortales congéneres.
Él puede decidir desde ahora sobre la vida y la hacienda de aquellos otros, y aunque nuestro protagonista presume de ser agnóstico, sabe que su responsabilidad sólo se la demandará la historia, él ha logrado formar parte de la entelequia de cristal de Murano que representa la pirámide irrompible y mayestática de la Justicia, el Poder Judicial.

Por eso el que habla, que fue uno de entre ellos, los conoce y sabe cómo piensan y no le sorprendió el plantón que han protagonizado el martes 21 de octubre de 2008 en todo el país. El mortal ha osado pedir responsabilidades por un mal hacer a los Dioses, y a éstos no se les puede imputar, ellos no son culpables porque no gestionan los medios materiales, ellos sólo quieren para su comodidad más personal y más instrumentos modernos, no están dispuestos a la aplicación de su esfuerzo personal, ya lo hicieron antes en el examen.

Obviamente los Dioses no saben que su vulgar plantón disfrazado de Junta de Jueces durante un par de horas no afectó en demasía al mal funcionamiento del servicio que ellos dan, aquel que el ciudadano y el profesional del Derecho tiene que acostumbrarse a sufrir cuando espera horas interminables para ser llamado, o interminables meses para que su caso se vea en un juicio, o cómo cuando lo logra se lo interrumpen sin explicación.

En el primer caso, el retrazo se debe a que el Dios fue a tomar café como si fuera mortal, y en el segundo porque aquel Dios está en un curso de formación que el propio ciudadano paga con sus impuestos, o disfrutando de un permiso de vacaciones o días propios, o se encuentra en una reunión con sus iguales, las asociaciones judiciales, ¿que más da?

Los Dioses no tienen que justificar su no hacer, pues ellos están en esa situación por pura vocación.

Pero el pobre mortal, ciudadano, que paga sus impuestos, y sufre a diario el funcionamiento distorsionado de la Justicia ha exclamado “ya está bien de algarabías de esa índole, y exige y demanda de sus servidores que si no están de acuerdo con que se les exijan responsabilidades tienes dos caminos: uno primero enmarcar sus pasos a otros ámbitos del Derecho; y un segundo ejercer con responsabilidad su función y si quieren más personal hagan huelga a la Japonesa.

Por cierto, no olviden que a ellos nunca les han votado sino los que ellos consideran sus iguales, son “primus inter pares”, generalmente endogámico, y por eso defienden un corporativismo puro y duro.

Señor, Señor, ¡qué falta hace terminar con la asignatura pendiente de nuestra democracia!, y que no es otra que la reforma en profundidad de la Justicia, y esto lo pide y lo dice, alguien que ni es socialista, ni lo ha sido nunca sino que siempre se ha mantenido como un Centrista convencido.

Juan Fernández del Torco Alonso.
Secretario, Fiscal, Magistrado Excedente, Doctor en Derecho
y Presidente Emérito del Consejo Consultivo de Canarias
Sabía que el Sr. del Torco hablaba claro pero... ¡ahora se pasa de la raya!. Siga Ud. así Señoría que la Historia hará justicia y el Tiempo o Dios ponen las cosas en su sitio. Estamos cansados de este Estado de feudalismo encubierto de tecnócratas y castas intocables.
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