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Tenerife 17 de Octubre de 2008
La crisis económica da al traste
con el mercado único europeo
La crisis está en las capas sociales, y sorprendentemente
la afirmación de que en el proceso de unidad europeo,
lo mejor que iba era lo económico, era una afirmación incierta. Y esto se ha evidenciado que el funcionamiento del mercado único sólo es válido para periodos de bonanzas, pero que adolece de graves carencias en momentos difíciles, y el gran paso a dar, hemos de recordar, es sobre el Tratado de Mastricht de 1992 y cuyo desarrollo empieza justo después de la última crisis económica de importancia.

Igualmente se ha constatado que la cumbre de los cuatro representantes europeos en el G-7 del pasado sábado no ha sido capaz de implementar unas medidas 'europeas'. Es cierto que no tenía por qué hacerlo, porque no se trataba de una cumbre oficial, pero algunos observadores la tenían en el punto de mira como termómetro de la implantación efectiva del mercado único en el continente.
Y esos observadores han constatado que:
a) no existe una verdadera supervisión europea capaz de vigilar a las grandes entidades financieras multinacionales
b) No hay una legislación común en materia de buen gobierno empresarial y códigos de conducta.
c) Tampoco existe convergencia en la persecución y castigo de delitos financieros.
d) No se ha conseguido una reglamentación única de la protección de los depósitos bancarios, ni dentro de los países del euro, por donde el dinero transcurre casi sin trabas.
Todo esto supone que la carencia de una política económica común ha dado al traste y que hemos entrado en la nueva fase de sálvese quien pueda y de que la crisis no ha tocado fondo, por lo cual hay un largo trecho que recorrer en una recesión dolorosa, pero en la que también hay que apuntar algún capítulo positivo en los que cabe mencionar, la estabilidad del sistema financiero, pues parece haber ganado posiciones y por ahora, hay calma en cuanto a acudir a retirar depósitos y meterlos en caja de zapatos. También es cierto que ha aumentado el alquiler y venta de cajas de seguridad, y que los bonos del Tesoro ganan posiciones, pero el sistema bancario español aguanta, hoy por hoy, las pruebas de solvencia.
Y no debemos olvidar que según datos del Banco de España al 31 de diciembre del 2007, los españoles tenemos más de 1,2 billones de euros en bancos y cajas, y el Fondo de Garantía de Depósitos sólo tiene 6.500 millones de euros, que parecía ajustado a menos de una gran quiebra generalizada.
Frente a lo cual, la única garantía que acaba de ofrecer el Gobierno suponen un nuevo aval parcial aunque hubiese sido mejor que se ofreciese por la totalidad del ahorro y no limitarlo a 100.000 euros, porque en definitiva lo que se pretende es devolver confianza.
Y el propio Gobierno ha manifestado que esta medida y la complementaria del fondo de 50.000 millones de euros no son suficientes para enderezar lo que ahora se llama «situación excepcional», cuando no hace demasiadas fechas afirmaba enfáticamente Rodríguez Zapatero que España estaba en la Champions League de la economía. Mensajes que ayudan poco a recuperar la confianza.
Juan Fernández del Torco Alonso
Presidente del Centro Independiente de Canarias (CiCan)