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Tenerife 16 de Diciembre de 2008
El canario no renuncia al puente,
pese a la crisis
En un frío diciembre, aunque soleado en el sur de Tenerife,
paseamos sobre sus paseos marítimos y terrazas, y salta
a la vista una evidencia, la arena de la playa refleja una postal igual que la de otros puentes del año, está saturada de toallas y sombrillas. En cambio, en los bares y cafetería se evidencia una falta de público, los dueños de los locales se quejan de manera casi unánime de la caída de la facturación. En algunos locales de Los Cristianos se está recaudando un 45% menos que en diciembre del 2007.

Los distribuidores, incluso de café, notan la crisis, y lo dice Candelaria, una propietaria de comida rápida, “Antes comían lo que querían, ahora piden una ración de pizza o una arepa y agua".
El sentimiento general de los profesionales que viven del turismo es que el cinturón que a todos nos envuelve se ha ceñido en al menos dos agujeros. El desplazado temporero se ha puesto a dieta, sobre todo el canario y cada céntimo de euro que gastan lo miran con lupa.
Un ejemplo, la familia Acosta devora un pan convertido en seis bocadillos de tortilla, sentada frente a la playa de Los Cristianos, llegaron de El Hierro en el barco que encalló y no se han apalancado en ningún chiringuito, restaurante o terraza con vistas. "Sentaros a comer", grita María, la madre de dos de las criaturas. Son siete, incluidos cuatro críos, y hoy han escogido los bancos que rodean el paseo a pocos metros de la arena. "¿Crisis? ¿Por qué te piensas que estamos así? Si quisiéramos ir de restaurante sería imposible", razona María Reyes, la abuela, mientras zarandea con las dos manos el bocadillo.
La crisis ha azotado la economía de los Acosta "tengo seis hijos, de los cuales, cuatro están dedicados al comercio y dos a la construcción ", dice Reyes, y tres están en paro, pese al descenso del volumen de trabajo, decidieron pasar estas mini vacaciones en un apartamento del sur que les cedió un familiar. "Vamos de morro", nos manifiesta la nuera.
Aunque el canario no renuncia a los puentes, aunque si reduce significativamente el presupuesto que destina por persona y día, bien sea buscando alojamientos más económicos, lo que ha obligado a muchos establecimientos a ajustar precios, en lo que no han dudado es sacar de la alacena la vieja fiambrera, aunque en los hoteles se registren ocupaciones, éstas no son altas, pues el cartel de completo ya no existe.
La realidad turística en el sur de Canarias, es que aumentan las pernoctaciones en sectores más económicos, mientras que los restaurantes ven caer significativamente la recaudación en sus cajas, pese a que los precios se han mantenido en la mayoría de los casos en niveles similares a los del año pasado. Y para minimizar la crisis, aseguran fuentes del sector, algunos hoteleros "están vendiendo un cinco estrellas al precio de cuatro, o una habitación en un hotel de esta categoría al precio de un tres o un dos estrellas".
Juan Manuel Fernández del Torco Alonso
Presidente del Centro Independiente de Canarias (CiCan)