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Adeje 8 de Febrero de 2010
El que siembra vientos
recoge tempestades
Negar que el Gobierno y los socialdemócratas estén
pasando un gran mal momento, sería negar lo que todo el mundo nota. Según afirma algún diario nacional, el malestar por la situación brota ya desde el interior del mismo gabinete de Zapatero. Y aunque las recientes encuestas proporcionan datos de ventaja del PP sobre el PSOE, la situación de los demás no es tan rosea como interesadas portadas intentan demostrarnos.
Que gobernará el PP, estante la situación, no quiere decir mucho considerando que esta alternancia brota por los errores de estrategia y las improvisaciones de Zapatero. Es significativo evaluar por qué ha ocurrido y ocurre. Es un mal generalizado, que se halla en todo el partido, desde la pequeña hasta la más grande asamblea local y, por consiguiente, en todos los ayuntamientos gobernados por los socialdemócratas, desde el más pequeño hasta el más grande: confusión, pérdida del horizonte.
Desde el exterior se observa un “no saber qué hacer”, un vivir al día, una falta de identidad propia, la ausencia de una línea política comprensible para los demás. Es verdad que este Gobierno y estos socialdemócratas han debido enfrentarse a un desastre financiero internacional del cual, afirman, no comparten responsabilidad alguna. Responsabilidades existen desde el momento que no han tenido el valor de prever y enfrentarse a situaciones como el heredado sistema inmobiliario o el no tan trasparente sistema bancario – financiero. Pero esto le ocurrió a todos los gobiernos de Europa, que todavía salieron, o están intentando de salir de esta calamidad.
Lo que desde siempre ha sobrado y sigue sobrando es la presunción de tener la única verdad posible y las ideas más clara sin escuchar a nadie. Sintomático es el continuo bailar entre uno u otro partido o el venderse a uno o al otro, para garantizarse un necesario apoyo parlamentario. Un baile en el inútil intento de satisfacer la derecha l su propio interés o el deseo de pintar alguna tinta izquierdista para los pocos que se manifiestan como “izquierda socialista”. Es la falta de una clara impostación de su política para poder “pescar” en todos los ríos posibles.
Este error, lo de seguir adelante por si solo sin tener que pactar un programa para conseguir una mayoría que lo pueda realizar, está pasando factura a los socialdemócratas. Una factura muy dura como el no poder seguir gobernando. Salvo que no revisen este absurdo principio de no pactar con nadie y siguiendo pidiendo limosna de un acuerdo (pacto) cada dos por tres. Incomprensible. Pero si quieren volver a un puesto de mando deberán pasar por la horca caudina de conseguir una nueva ley electoral como está pidiendo Rosa Diez y Llamazares. Guste o no guste este amargo sapo deberá ser tragado si quieren volver a gobernar juntamente con otro partido, porque después de esta legislatura les será imposible seguir adelante por si solo y menos aún gobernar a solas, que impondrá una neta elección entre una política pacta o con la izquierda o con la derecha.
La misma situación de Canarias donde nunca podrán gobernar si no democratizaran la ley electoral de esta autonomía.
Los errores, antes o después, siempre se pagan.
Benito Capone