Para que pueda ser publicado su comentario, por favor escriba un nombre de autor
Los siguientes comentarios son opiniones de los internautas, no de eldigitalsur.
No está permitido verter comentarios contrarios a las leyes españolas o injuriantes.
eldigitalsur se reserva el derecho a eliminar los comentarios que considere fuera de tema.
No está permitido realizar publicidad a través de los comentarios
Los comentarios enviados no se publican siempre al instante, depende de la hora pueden tardar en publicarse.
Arona 1 de Septiembre de 2011
Espejismo turístico
Porque es prematuro lanzar las campanas al vuelo,
después de cuarenta y seis años en turismo, me he
vuelto más cauteloso. Por eso es gratificante oír, en los corrillos, el entusiasmo que acompaña a los comentarios sobre la situación turística actual, especialmente cuando, una especial mayoría sigue alejada de la auténtica realidad.

Quienes han recorrido un desierto experimentan ese fenómeno, que estamos viviendo en las islas: El espejismo turístico.
Puede que los cambios se produzcan de forma cíclica, como en la industria y en otros sectores económicos, pero lo que algunos ciudadanos no parecen comprender es que en la hostelería, la restauración, el ocio y en otras actividades propias de los servicios, también han cambiado de propietarios.
En tiempo no muy lejano, las empresas eran familiares y hereditarias, con gran respeto e integración de sus empleados en la gestión de la misma. Con el trato recibido, el trabajo se hacía con esmero, responsabilidad, afán de aprender y transmitir las destrezas a los ayudantes y aprendices que se iniciaban en el arte del servicio. Esto no se entenderá hasta que surja un cambio de conciencia en el político, pues el gobernante no pensó que el aprendiz se encuentra entre los jóvenes, desarraigados o no, que no terminaban sus estudios, como lanzadera hacia una proyección profesional, dentro de cualquier sector económico.
Siguiendo con la gestión de las empresas de servicios, las cadenas hoteleras toman posesión jugando hasta hoy, al monopoly. Intercalado en el tiempo, entran los profesionales bregados en la destreza del día a día, que optaban por abrir nuevos negocios y desarrollar su actividad, con su experiencia. Posteriormente y debido a las crisis que se sucedieron, de manera cíclica, llegaron los inversores, cuyo fin era rentabilizarlas. Manteniendo, casi, la misma filosofía que encontraron, ya que también a ellos les funcionaba. Apostaban por la calidad.
Al dar paso a los tecnócratas y, en el afán de controlar los costos, pensaron que se podía ganar más reduciéndolos, así como las plantillas, olvidando su especialización. Los profesionales desaparecen paulatinamente y hay que empezar con el negocio de la formación. Las empresas no desean formar sino recibir al personal ya especializado. No se crearon escuelas con los veteranos, los liquidaban, al parecer estorbaban sabían demasiado.
Al final llegan los especuladores, aquellos que muchos de ustedes conocen, se entrampan con créditos y con otro acento, se ponen manos a la obra y dirigen negocios que desconocen, pero les iba muy bien eso de presumir, de tener una empresa de explotación turística. Despreciando la experiencia de sus antecesores, se encuentran con esta crisis. Incrédulo, el empleado, pensó que habría medios económicos para soportarla. ¿Y qué es lo que hacen? Malvenderlas, cerrarlas sin importarles las familias que van quedando en precario. La imagen de deterioro de calidad, ese concepto que tanto costó a empresarios y políticos comprometidos con la mejora permanente en el servicio y el destino.
No hemos vuelto al principio, sólo que las medidas no se aplicaron quedando mucho camino por recorrer. Por eso más que centrarnos en acelerar aperturas a nuevas empresas, antes, se debería catalizar y analizar quién lo demanda y si dispone de los recursos suficientes para afrontar una crisis, y no seguir jugando a la ruleta rusa, con las familias canarias.
Y el gran olvidado sigue siendo el ocio nocturno. La ley de actividades canaria, que lo prohibía casi todo, y espero que entre con más flexibilidad en su proceso de renovación, en esta legislatura.
Escribía en Febrero dos mil diez, que el ocio nocturno era una necesidad acuciante. La clave que nos hará salir de la crisis; si los políticos adoptan una actitud diferente porque hay nuevas capacidades para hacerlo; incrementando la ocupación, aminorando a su vez, el gasto social y la regeneración de nuevos ingresos para los Ayuntamientos implicados. Terminaba el artículo señalando a los incrédulos que lo intentaran para el verano dos mil diez y el dos mil once y se convencieran de la eficacia del resultado. Hoy es una realidad, no toda la que quisieran los empresarios, pero se consigue con cierta expectación.
Antonio Pastor
AIPET
46 AÑOSTRABAJANDO EN TURISMO, DONDE? COMONO SEAEN UN PERAL SOLO CON LEERTE SE TE NOTA UN MONTON.......Y NO VAYASAL PUERTO PORQUE TE TIENEN UN REGALITO.
Desconozco qué tiene que ver el comentario con lo escrito. Pero eso del regalito debería ser seguido por la policia, pues no vale ocultarse tras un medio digital, para destemplar el ambiente. Por cierto a este señor lo veo de vez en cuando por aquí, por el Puerto y salvo que sea un ataque personal, lo que percibo, su relación con los ciudadanos es harto elocuente. Espléndida y coloquial, como nos tiene acostumbrado. ¡Por cierto! Siria está cerca del Líbano, ¿No es así?Referente al escrito anterior, Alemania confirma lo que planteaba el mes de Julio con respecto a la importancia de la Formación Profesional, FP. No veo que tenga usted algo inteligente que aportar, amén de su vulgaridad. Iginio.
Agradezco los comentarios recibidos. Ya se sabe cuando compras un saco de papas te salen buenas y bichadas. Omitir estas es lo mejor, ya se pudren por sí solas. Y lo del peral le viene como anillo al dedo. En estos momentos en los que se vislumbra una nueva recesión, dicen, deberíamos hacer acopio de alimentos con fecha de larga duración en caducidad. Porque nunca se sabe lo que puede pasar, al mismo tiempo ayudamos un poco más a incentivar el consumo. El Autor.