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Arona 10 de Octubre de 2011
El Puerto reivindica su desarrollo
Fue necesario desatar la indignación contenida,
durante siglos, y reivindicada con escasos resultados
en el pasado a través de los medios, por empresarios, ahora por todos los ciudadanos; al gobierno del Cabildo, del Puerto de la Cruz y el Norte de la Isla. A pesar del premio recibido; El gorila de lomo plateado, aún en cautividad, La Laguna y Santa Cruz, siguen siendo, sus Ayuntamientos. No nos engañemos.

Como Puerto de la Cruz, existen otros empresarios que se sienten perjudicados por la duplicidad de empresas paralelas, algunas hoy en precario, que seguimos pagando con nuestros impuestos, para fundir al pequeño y mediano empresario, que no eran de su color político. Una golfada. En fin una aparente corrupción política encubierta, burlando la confianza del voto de los ciudadanos.
Reivindica, para pocos, la construcción del puerto de Garachico, en perjuicio de Puerto de la Cruz. Se pierde la partida presupuestaria asignada por Fomento, para los trenes del norte y sur llenas de promesas para las elecciones. Al final todo un engaño.
Evaluando los resultados que beneficien cuantitativamente a Tenerife, Coalición Canaria, sólo, pasó por el Congreso. No trabajó en el mismo para los canarios, pues se conformaron con los céntimos que recibían para ultimar los proyectos de salón. Sí apoyó e hizo causa común con el gobierno central, por un plato de lentejas, llevándonos a lo que nos avergüenza cada día. La miseria, el hambre en las calles.
Observen nuestras calles llenas de ciudadanos que vagabundean al perder sus casas, sus negocios, sus puestos de trabajo, algunos, abandonados por sus familiares. Qué tiene que decir Ana Oramas, como representante política, a estas personas. Con su sonrisa ilusoria, se chacotea de todos nosotros. ¿Dónde están las promesas y la defensa de los proyectos canarios, que debieron defender con nuestros votos, sus señorías? ¡Qué pesado, el nota!
Como isleño, salvo la percepción de un interés partidista, jamás vimos conclusión alguna en defensa de un sueño de este pueblo marinero, Puerto la Cruz. Pues desde el siglo XVI lo demandaba para potenciar y garantizar el comercio en el Valle, hasta el punto que la actividad portuaria y comercial tuvo que ser amparada por los ingleses. Ahora, este pueblo cansado, y con una economía en precario y tanta injusticia, espera conseguir al menos, el gran cambio político en las urnas. Sumarse al cambio es lo que toca.
Para afianzar el turismo de cruceros, que también lo necesita, conectando con la Gomera, La Palma y Azores, un triángulo económico casi sin explotar. Los taxistas, no estarían empantanados en sus paradas, pues la llegada de pasajeros agilizaría la losa económica que les oprime. Los portuenses han vivido en carne propia, a pesar de los intentos de mejora, la caída de su economía. Un norte privado del mar y anulados por los regidores políticos en el Congreso, que les han machacado, como yunque en hierro frío, hasta el punto de ralentizar a los propios agricultores, comerciantes, empresas de servicios etc., del pasado y del presente, con la negativa del puerto deportivo.
La excusa: es una ciudad para la tercera edad; la obsolescencia, en la planta hotelera, y aunque mejoran sus calles, estrangulan con otra vuelta de tuerca su puerto tan deseado. No es sólo momento de pedir, también el de separar de la política insular a quien tanto daño ha hecho al Puerto de la Cruz, que también se suma al cambio. La calidad de vida ha desaparecido de los manuales del marketing para el Puerto de la Cruz, al seguir recibiendo la pegata de este gobierno insular.
Antonio Pastor