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Tenerife 31 de Mayo de 2010
Cambiemos nuestra sociedad
Sería bueno aportar algunos datos acerca de las actitudes
de nuestros políticos sin tomar parte sobre, cómo podrían ser, o cómo nos gustarían que fueran o, como aprobaríamos sus acciones. Lo que intento averiguar es cómo podríamos aplicar el método científico a la conducta de alguno de ellos, porque casi siempre hacemos todo lo contrario.
Primero nos formamos una  opinión y después tratamos de probar
que ésta sea cierta aceptando sólo la evidencia que favorezca nuestro
punto de vista.

Una corriente de controversia se extendió por los tardíos años sesenta cuando un pequeño grupo de eminentes teólogos anunciaron al mundo su clamor: Dios está muerto. No tiene sentido, decían algunos, interesante decían otros muchos. ¿Qué quieren decir con esto? Preguntaba la mayoría. Max Ways en un artículo en Fortuna, describía la erosión del padre poder.

Los estudiantes demandaban relevancia, desintegración de las instituciones políticas y educativas pues sentían no respondían a sus necesidades, incluso se ponían en huelga para lograr su participación en los colegios y universidades. ¿Qué está pasando con nuestras escuelas, colegios y universidades?

Un grupo mayoritario, las mujeres, protestaban porque sus derechos estaban siendo pisoteados por una sociedad dominada por los hombres. No conocen su lugar, decían  algunos, exagerados, otros. ¿Por qué no puede todo el mundo aceptar las cosas como son? Se rumoreaba en los corrillos. Los hechos demuestran que el poder está, ahora, en la mayoría. Y la mayoría sigue estando en nuestras fantásticas mujeres.

Los ecologistas y consumidores comenzaron a lanzar sus barricadas a las “suites”  de los hombres de negocios de la nación. En las fronteras de la corporación, gritos de angustia comenzaban a oírse: socialismo, decían algunos. Democracia en acción, decía la mayoría. ¿De qué va todo esto? Tal vez sea tiempo de empezar a hacer preguntas sobre los cambios que parecen tener lugar en nuestra sociedad Canaria. Quizás sea el momento de empezar a reanalizar y dejar de protestar. La mayoría de nosotros pasamos más tiempo juzgando que analizando y describiendo. Pero un cambio de Gobierno en Canarias, beneficiaria a nuestra sociedad.

Elegimos en las urnas, a nuestros representantes al Ayuntamiento, Cabildo, Parlamento y Gobierno Autónomo. Luego en el fragor de la mentira, la insolencia, quizás la avaricia y el interés personalista; a fin de no ser desnudado públicamente;  vemos que nuestro voto no fue para el candidato que elegimos, pues también se negocia con los perdedores.

Observando sus pautas negociadoras y declaraciones en los medios, opinamos que no son competentes para representar, menos aún repetir  poltrona. Por qué  no se une Cultura con Educación. Turismo con Transporte entendiendo que esto protege y garantiza las partidas sociales. ¡Cuando piensan hacerlo! ¿Después de las elecciones? El Vicepresidente José Manuel Soria tiene razón. Y si no hubiera actuado en el control del presupuesto la Comunidad Canaria estaría haciendo aguas. Pues los acuerdos de Coalición Canaria con el Gobierno del Estado ya empieza a generar ciertos charcos en dicho presupuesto. Pero para nuestro presidente, el inmovilismo es lo que funciona, tiene miedo a ser impopular pues sólo piensa en Ravelo. Ha apoyado las inversiones en su municipio porque quiere ir con la cabeza alta cuando pasee por el barrio. El resto de los ciudadanos no contamos para él.

Buscamos hechos que justifiquen y apoyen nuestra posición, con canarios que estén en consonancia con el cambio. No importando tanto la ideología  política, como el conocimiento de que algunos de estos políticos trabajaron, y siguen trabajando, en sentido contrario a lo prometido en la pasada campaña. Empiezan con lo que llamarían una hipótesis, negociando en la sombra, una exposición general de lo que ellos piensan podría ser la fórmula acertada sin importarles, el voto de los ciudadanos. Por eso es tan importante para ellos, la abstención o el  voto nulo como lo ejerció nuestra Parlamentaria, de Coalición Canaria,  en la Cámara Baja en perjuicio de nuestra sociedad. Los acuerdos cuando no se cumplen, se rompen. Tal vez lo de permanecer en la metrópolis, le encante. ¡A qué está jugando!

Luego, tratan de probar que nosotros estamos equivocados. Prueban sus hipótesis una y otra vez contra todas las posibles razones por las que ésta, no podría someterse a escrutinio. Una buena representación de una hipótesis sobre el comportamiento humano.
 
Puede que intente encontrar modelos en la complejidad de nuestras vidas que nos ayuden mejor a explicar las causas y los efectos de las cosas, de las conductas. Por ello el objetivo debe ser entendernos un poco más y entender a nuestros, mal llamados, Líderes. Incertidumbre que está generando la involución del movimiento independentista canario en Tenerife, en búsqueda de respuestas que aporten las garantías de autogestión y genere una mejor transparencia sobre esta, aparente, lacra política encubierta tras la bandera de Canarias ¡que ondea ya! en el vecino continente.

Ese oportunismo generado por intereses económicos y foráneos, en el tiempo, no ayudó a definir, desarrollar y menos aun potenciar nuestras tradiciones y relaciones interpersonales, entre los canarios, que son esenciales para nuestra sociedad, hoy desdibujada por gobernantes, legales pero incompetentes. ¡Dónde están los socialistas!

Una sociedad tan necesaria de cambios, de cambios de ideología y en especial  de cambios políticos, al demostrarse que las fusiones o acuerdos, no han sido buenos compañeros de viaje en especial cuando se pacta con un partido minoritario, el partido perdedor, por el estigma de, posibles, vicios heredados.

Antonio Pastor