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Tenerife 20 de Febrero de 2010
Siete pueblos, una familia
El sentimiento de independencia para Canarias no entrará
en nuestros hogares si antes no existe una concienciación
popular, escenificada en un videojuego simulado para la Nintendo DS, o divulgada con más responsabilidad en los medios de información. ¿Quiénes de los técnicos gubernamentales y periodistas estamparían hoy su firma en un tratado de independencia?
¿Cuándo quedará instituida ésta, con la firma de un protocolo en virtud de la cual, la Asamblea Parlamentaria y nuestro Tribunal de Justicia decidan redactar un documento que la agilice? Puede que corresponda impulsarlo a otras entidades. ¿Se fortalecerá la autoridad de las Islas en las negociaciones con la Unión Europea y otros países internacionales?
Si nos centramos en el objetivo de avanzar hacia una política económica unificada, en comercio exterior, acciones sociales, agricultura, transportes, turismo y energía, ¿Se opondrían quienes catalogan al isleño como egoísta, indeciso y débil, que no digo cobarde? Aunque se les da muy bien vociferar y cabrearse ocultando su inseguridad dominada por sus miedos no desean un resultado, que pudiera arrojar un debate, que les ponga en la balanza el bienestar de los suyos, de su familia.
No veo en sus intenciones, que se suscite éste, en favor y sí en contra de tal independencia. El problema fundamental, sin embargo, continuará siendo el de superar la miseria, la dependencia, y los enfrentamientos políticos provocados por la artificiosidad de la frontera, que pudieran ser legadas finalizado el período colonial.
África; Canarias excluida; en la década de los setenta prosiguió el proceso independentista de las antiguas colonias, iniciado con fuerza en los años sesenta: Guinea-Bissau (1974) Mozambique, Cabo Verde, Santo Tomé y Príncipe, Angola (1975) y Seychelles (1976). Este proceso descolonizador tuvo como resultado la reinserción de África en el sistema capitalista mundial a través del fenómeno económico y político del neocolonialismo.
Pervivieron, sin embargo, durante parte de los años setenta, regímenes peculiares (Liberia, Etiopía) y algunos regímenes coloniales (colonias portuguesas, independizadas entre 1973 - 1975, y española –Sahara Occidental -, entregada a Marruecos y Mauritania en 1975, por el gobierno español.
La construcción de la independencia de Canarias con “Siete pueblos y una sola familia, lo mejor para todos”, puede chocar con un obstáculo que nadie ha previsto en este año 2010. La crisis económica y financiera, perspectivas que parecen bastante inquietantes: a medio plazo, pues el crecimiento económico no acabará de despegar, la inflación se mantendría a niveles altos y aumentaría el número de parados; por otra parte, los reflejos nacionalistas, de “mirar hacia adentro” vuelven a escena ante la recesión económica y la consiguiente inestabilidad social. La inflación marcará el planteamiento de los gastos sociales, haciendo más difícil su contención por las tensiones que estos, pudieran originar.
La cuestión central consistiría, pensando en voz alta, en forjar una nacionalidad en el doble sentido de crear una conciencia de identidad cultural específica, y garantizar un desarrollo económico, si no autónomo, si al menos, autogobernado.
Antonio Pastor