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Tenerife 15 de Enero de 2010
El mensaje ha muerto
La impresión que percibo en la sociedad insular en esta
última legislatura es porque, al parecer, alguien sigue más
preocupado en esculpir, sus errores políticos para la posteridad, que corregir y realizar los proyectos prometidos, para beneficio la sociedad insular.
No nos pidan desde el Cabildo unidad y confianza, a través de los medios, porque no la merecen. Gélido en su actuación, el presidente no utilizó su influencia política, de manera inmediata como lo hizo el Gobierno de Canarias, a pesar de que, el espectro de actuación, engloba a las siete islas. Tampoco decidió con celeridad cuando las familias tinerfeñas pidieron y siguen pidiendo ayuda. No las escuchan, no parece ser una cuestión del Cabildo, los votos sí.
Y la propaganda sobre la bajada de las tasas, aparece, como un arco iris en el desierto y a destiempo. ¿Se olvidaron de la urgencia al planificar cómo ayudar a las familias necesitadas? Hasta podría entender que los primeros beneficiados sean los municipios de su color político. ¡Aunque presumo que esas familias también siguen esperando! ¿Entonces, a quien y cómo están ayudando?
Hoy, el mensaje político, el valuarte que al unísono debimos defender en Tenerife, ha muerto. El pueblo dejó de creer, de ilusionarse. Inmerso en la desmotivación política, solicita a gritos a personas que sepan transmitir un mensaje creíble para reordenar y reconducir al tinerfeño hacia la unidad y la confianza.
Esto está fraguando porque el mensaje, del Cabildo, políticamente, ha muerto.
Ha sido necesario, para su total confirmación, realizar una autopsia legal, en el último decenio, para averiguar las causas de su muerte, desnudando a una entidad convertida en verdugo, político, de sus propios ciudadanos.
De nuevo salen en los medios. Nos propondrán proyectos con fechas de ejecución, que no se cumplirán. Vuelve la cortina de humo. ¿Acaso hay algo que ocultar? Un buen momento para que el tinerfeño entienda la defensa de este cambio, y encuentre a la persona que nos transmita el mensaje político que todos esperamos oír, en el afán de consolidar nuestras señas de identidad, nuestra ideología política archipielágica.
Somos conscientes que no sólo la enseñanza de los libros es lo que los jóvenes necesitan, ni la instrucción sobre esto o aquello. También el endurecimiento de las vértebras, para que, en su día, sean fieles a sus cargos políticos, y actúen con diligencia, con la verdad, conscientes de la responsabilidad que ello implica.
Si la civilización, en general, busca ansiosa e insistentemente a esa clase de persona, nosotros también la merecemos y cualquier cosa que ella pida, la obtendrá.
Se necesita, y se necesita con urgencia al nuevo Líder que sepa transmitir el mensaje creíble, que nuestra sociedad insular espera escuchar. Por eso, le invito a que no sólo asista como observador, a esta autopsia y a su estudio anatómico patológico, también a que participe, ya que redundará en beneficio de la sociedad residente en Tenerife.
Antonio Pastor
*AIPET