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Tenerife 9 de Diciembre de 2009
Tiempo compartido en Canarias
Para el profesor Carlos Vogeler Ruiz, (autor del libro
El Mercado Turístico) el tiempo compartido o Timesharing,
según la denominación inglesa utilizada mundialmente, es un hecho que ha cobrado una posición relevante en el contexto del Turismo Mundial.
Con el fin de desmitificar ciertas irregularidades, realizadas por personas aisladas y que estando de paso, deterioran la buena imagen de esta actividad. No por ello debemos olvidar la gran labor que realiza en Canarias, desde la inversión realizada por grupos de empresarios americanos que habían adquirido ya una notable experiencia y habían desarrollado unas técnicas de comercialización muy específicas, aunque un tanto chocantes para la cultura europea, por sus métodos considerados un tanto agresivos, buscando núcleos turísticos receptores europeos, donde ya se registraba un importante fluyo turístico receptor, lo que les permitiría ofrecer a esos turistas una alternativa diferente vacacional.
El primer complejo turístico en ésta modalidad en Canarias fue el Clubhotel Marazul en Tenerife sur, en 1981 y posteriormente Las Casitas en Lanzarote, en 1982, sucediéndose otras empresas. Pero quien marcó un hito en el desarrollo del tiempo compartido en Canarias, fue el empresario noruego Björn Lyng con el proyecto Anfi del Mar en el sur de Gran Canaria.
Lyng había adquirido una fábrica de grifería en 1965 en Tenerife y en 1978 introdujo por primera vez las cajas electrónicas de seguridad, a través de la empresa Elsafe, en las habitaciones de los hoteles. Le conocí, personalmente, cuando ejercía como director en Ten-Bel, un complejo de 1750 apartamentos en el sur de Tenerife. Björn Lyng era considerado un hombre afable y buen negociador.
Se traslada a Gran Canaria por tener un colegio noruego. Lyng tuvo ocasión de ver unos terrenos en el municipio de Arguineguín, que consideró un emplazamiento ideal para el desarrollo de un gran complejo hotelero y de ocio, aunque esto supondría una enorme inversión. En 1986 se aprueba el plan parcial para Anfi del Mar, inicialmente como proyecto hotelero.
Con la aprobación, poco después de la Ley de costas, y las nuevas exigencias que comporta, se plantean serios problemas de rentabilidad a la inversión, de acuerdo con los planes iniciales. Es entonces cuando se abre el debate, recabando informes de especialistas, sobre el sistema de explotación a aplicar, en base a un producto de alto nivel de calidad.
El timesharing se presenta como la fórmula de explotación más adecuada y la única que, teniendo en cuenta el plan de viabilidad establecido, permite construir con altos niveles de calidad y equipamiento, manteniendo la rentabilidad proyectada. Acude a bancos noruegos, ante la falta de posibilidades de financiación española y se pone en marcha la construcción de la primera fase, Anfi Beach Club comercializándose con gran éxito en 1992 y encontrándose en pleno funcionamiento en 1999. Siguiendo su expansión en el valle de Tauro donde se perfilaba un ambicioso proyecto tanto en número de camas y un puerto deportivo con casi 400/500 atraques.
Antonio Pastor