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Tenerife 11 de Septiembre de 2009
Momento de sacrificio
Aproveche cualquier tarde de asueto y párese en una
esquina o terraza muy transitada. Ahora observe el
rostro de los transeúntes centrándose en sus expresiones. ¿Le parecen rostros animados, felices, interesantes y llenos de determinación? o quizás opacos, distraídos o aburridos. De repente, aparece una persona cuyos pasos son rápidos y objetivos, sus ojos están llenos de interés e inteligencia pero de vestimenta corriente.

Miles de personas darían cualquier cosa por la libertad y el aplomo que irradia y como cosa natural, puede elegir cual será su próximo trabajo diseñando sus metas con la antelación acostumbrada. Disfruta de un nivel de vida aceptable, de la paz y la intimidad del hogar.

Pero en medio de una prosperidad, decreciente, existen cientos de personas en nuestra tierra, que llevan una vida triste sin percibir una solución; día tras día, mes a mes e incluso, en el transcurso de años. ¿Es problema de la crisis actual? En parte sí, pero no en todo.

En esta vida no existe la seguridad sino el crecimiento personal, haciendo siempre lo que te gusta, a veces mejor remunerado que otras veces pero sobre todo, estando siempre en el lugar que quieres, cuando quieres y cómo lo quieres. No como lo desean los demás a cualquier precio. Eliges las empresas donde trabajar y no permites que ellas te elijan. ¡Pero existen sacrificios e inseguridades! La experiencia nos ha demostrado que es cierto, y lo que tanto se cacarea sobre que la vida pone a cada cual en su sitio, es una quimera. En ese sitio, te ponen por lo que transmites con tu energía tu actitud positiva pensando más en los demás que en tu egolatría. Sus objetivos están centrados en la rutina, y para que no descubras sus limitaciones, te apartan. Lo tuyo es aprender, pensar, crear y evolucionar. Pero sus miedos van más lejos, y sientes lástima de su pobreza de espíritu. Cuando haya practicado y crea que sí puede cambiar y crecer, con sólo trazarse una meta lo más real posible y el rumbo a seguir, con persistencia lo conseguirá.
Al hablar de metas queremos decir: Que es igual que un barco que navega hacia su primer puerto fijando su primera escala o meta hasta alcanzarla, eso es proceder con éxito en la vida. Al conseguirlo se dará cuenta que es una cuestión de sentido común, logrando más en cinco años que en toda su vida. Al hacerlo dará fuerza, a su meta en su subconsciente, de donde salen todas las respuestas conforme las va necesitando para lograr su propósito.

Piense en su meta u objetivo tan frecuentemente como pueda. Fórmese una imagen mental de ella dándolo como cosa hecha. Dibújela, enmárquela, pero cerciórese de que sea algo absolutamente específico, concreto, realizable. Cuando alguien desea algo con fuerza siempre lo consigue, pues nosotros somos lo que pensamos. Somos la suma total de nuestros pensamientos desde que nacemos hasta el momento actual y futuro. Depende de usted cambiar los pensamientos de fracaso en pensamientos de éxito. Pero no existe crecimiento sin sacrificio.

En mis intervenciones como profesor y orador, casi siempre, busco la oportunidad de plantear la siguiente pregunta: ¿Cuál es la creencia, o mecanismo, que impulsa a las personas a conseguir las cosas que logra, o desean lograr en la vida? ¡La creencia es! Algunos dudarían en contestar durante horas. Y si piensa que la respuesta no es tan sencilla, sólo tiene que mirar a su alrededor; quien le acompaña, cuáles son sus propiedades, su trabajo etc., y pregúntese cómo lo consiguió. Tal vez ha trabajado mucho más que la mayoría venciendo duros obstáculos para alcanzar el éxito. Se trazó una meta sin apartarla de su mente hasta conseguirla, algo que era mucho más importante que el tiempo y el esfuerzo que había que invertir. Un sueño que veía sólo en su mente y lo sentía en su corazón. Pero pocas son las cosas que se consiguen sin sacrificio.

Antonio Pastor